Los buenos reportajes y el periodismo independiente no caen del cielo

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A menudo me encuentro mis artículos publicados en páginas web y blogs de todo tipo y debo reconocer que esto me satisface. Para un periodista independiente llegar a los lectores es lo más importante. No produzco muchos artículos puesto que prefiero leer e investigar antes de publicar y, por otra parte, el tiempo del que dispongo es reducido. Internet es una selva en la que tanto puedes ver una decapitación como un par de gatitos jugando en el salón. Lo importante es que el contenido sea viral y genere dinero. Y es aquí de donde proceden mis temores. El dinero se genera con millones de visitas y los internautas hemos demostrado no tener muy buen criterio a la hora de seleccionar lo que vemos y lo que no. Vaya, que siempre dará más tráfico de visitas unos patitos cruzando la autopista que una investigación periodística. Aún así, hay miles de lectores interesados en buenos reportajes, en periodismo independiente, pero los hay muy pocos que entiendan que estos trabajos no caen del cielo.

Hay quien piensa que el acceso a la información debe ser gratuito. Yo también lo pienso. Pero entre que tengamos este derecho y nos creamos que los periodistas deben ser nuestros esclavos informadores hay una gran diferencia. Para que se entienda rápido: la sanidad es un derecho universal, pero a nadie se le ocurre pensar que el médico del hospital público deba hacer su trabajo por amor al arte. Con el periodismo pasa igual. Los periodistas independientes también comemos, también pagamos un alquiler y facturas y también debemos cubrir costes de transporte y material. Pensar que los buenos textos se hacen solos y jamás plantearse que el buen periodismo tiene un coste lo único que hará es que los buenos periodistas, los de raza, los independientes, los más críticos y hábiles para investigar tengan que dedicar buena parte de su jornada laboral a ganar dinero en otro sector de la economía (y bien que le sienta esto al sistema establecido).

El crowdfunding y algunos medios de pago demuestran que hay vías de desarrollo alternativas para que proyectos independientes puedan ser sostenibles económicamente. No obstante, aún nos incomoda e incluso molesta tener que pagar, aunque sea uno, dos o cinco euros al mes (el equivalente a un par de cerveza o un cubata de garrafón) para suscribirnos a un medio. Pero del cambio de esta actitud depende evitar que todo el periodismo acabe en manos de grandes multinacionales y el sector bancario internacional. Creo que este es un debate que debemos plantear enérgicamente y de forma activa para que finalmente encontremos el modelo adecuado que resguarde el derecho a la información de todos los ciudadanos (y especialmente de aquellos sin recursos) y que a la vez permita financiar el trabajo de profesionales y medios independientes que no cuentan con grandes inversores ni grupos de poder interesados a sus espaldas.

Èric Lluent (Barcelona, 1986)

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¿De verdad os creéis que la crisis en Islandia ha tenido un final feliz?

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¿Sabéis qué pasa cuando pongo titulares serios en mis artículos? Que no se los lee ni dios. Hace unos meses publiqué dos artículos sobre Islandia. El primero se titulaba ¡Parad ya de opinar y explicar mentiras sobre Islandia! Hartito me tenéis…. El segundo Crisis: Islandia vs España, una breve comparativa. ¿Adivináis cuál tuvo más lectores? En concreto, hasta la fecha, el primer artículo ha sido leído 89.037 veces mientras que el segundo tan sólo 2.263. Y lo cierto es que el segundo aportaba muchos más datos que el primero. Así que me perdonaréis la estridencia de este titular puesto que, si fuera por mi criterio periodístico, este mismo artículo llevaría como titular El precio de la crisis en Islandia: de sociedad del bienestar a sociedad desigual, pero en ese caso seguramente no estaríais leyendo estas líneas ahora mismo (entiéndase como una crítica general en la que, como lector, yo mismo me incluyo).

Pero vamos a lo que vamos. Islandia. Ya he escrito mucho sobre este país nórdico a raíz de mis ocho estancias desde 2008 y en los artículos anteriores podéis encontrar cuáles son mis argumentos para romper el mito de la Islandia revolucionaria que ha vencido las imposiciones del capital. En este nuevo artículo pretendo explicar cuáles han sido las consecuencias de la crisis para los islandeses, ya que según el relato, repetido de forma curiosa tanto por ciertos sectores alternativos como por los grandes medios de comunicación, parece que allí la crisis les ha salido gratis a los islandeses de a pie. En mi último libro autoeditado en catalán Islàndia 2014. El preu del miracle econòmic (antes de que salga el facha de turno, publico en catalán porque me sale de los… y por el insignificante detalle de que es mi lengua materna -a los que me recomiendan con buena intención que publique en castellano, decirles que es una prioridad absoluta para mí pero que no dispongo de los recursos necesarios y que procuraré encontrar una editorial interesada en el tema) analizo el precio real que ha pagado la sociedad islandesa por culpa de la orgía especulativa que protagonizaron los banqueros locales con la connivencia de los principales partidos políticos del país, el Partido de la Independencia y el Partido Progresista (actualmente otra vez en el poder).

Paul Krugman, profesor de Economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía en 2008, publicó un articulo el pasado mes de junio en The New York Times que un su traducción publicada en el diario El País fue titulado Islandia, una historia con final feliz. Krugman es la voz más autorizada que defiende el modelo de salida de la crisis en Islandia como un modelo de éxito gracias al hecho de no haber aplicado austeridad como en otros países europeos. Debo confesar que cuando leo a Krugman y me doy cuenta de que tengo conocimientos y argumentos suficientes como para llevarle la contraria a todo un premio Nobel al que, además, respeto muchísimo se me hace un nudo en la garganta. ¿Quién soy yo para llevarle la contraria a este señor? Pero la realidad es que en Islandia hubo austeridad y recortes, que ha habido huelgas sectoriales desde entonces, que se destinaron miles de millones de dólares a rescatar la banca (en concreto 2,7 mil millones de dólares para el Banco Central de Islandia) y que con el dinero de los contribuyentes islandeses están devolviendo el préstamo del Fondo Monetario Internacional que fue necesario precisamente por el proceso especulativo que se originó en el sí de una banca privada islandesa que actuaba sin el control gubernamental deseable.

Islandia ha pasado de tener una sociedad del bienestar ejemplar (aún así con aspectos criticables, pero es un hecho que desde que recibió las ayudas del Plan Marshall y se convirtió en una tierra próspera, sus niveles de bienestar propios de la socialdemocracia nórdica fueron todo un referente) a tener una sociedad extremadamente desigual e injusta, como tantas otras en Europa. Si a esta afirmación, que a continuación justificaré, se le puede llamar final feliz, eso dependerá de la forma de ver el mundo que tenga cada uno. Lo que está claro es que, desde una perspectiva capitalista, el modelo islandés es un modelo de éxito. Los datos macroeconómicos y el propio FMI avalan la recuperación de Islandia y ahora esa tierra hasta hace poco virgen es toda ella una gran oportunidad de negocio para inversores de todo el mundo (dicho rápido, puesto que la economía islandesa sigue expuesta a muchos riesgos que sus políticos procuran disimular de cara a la galería internacional pero que en casa son muy bien conocidos).

Veamos 10 motivos por los cuales no podemos afirmar que el caso islandés ha tenido un final feliz.

  • Según UNICEF, el índice de pobreza infantil en Islandia ha pasado del 11,2% en 2008 al 31,6% en 2012. Se trata del mayor crecimiento de este índice en ese periodo de tiempo en un país europeo. (Los datos de UNICEF expresan la pobreza relativa de Islandia)
  • Según datos hechos públicos por RÚV, la televisión pública islandesa, el 10% más rico de los islandeses acumula 73% de la riqueza del país, mientras que el 90% restante se reparte un 27%.
  • El control de capitales aún existente (aunque parece que se está empezando a levantar progresivamente desde la pasada primavera -seguiré el tema con atención) ha obligado a los inversores a invertir en sectores de la economía nacional que están experimentando una burbuja que tarde o temprano estallará. ¿O es que aún no hemos entendido que las burbujas estallan y que no se puede crecer ad infinitum?
  • En febrero de 2007, un quilo de arroz costaba 241 coronas islandesas (ISK); los 100 metros cúbicos de agua en Reykjavík, 6.523 ISK; un billete de autobús mensual, 5.600 ISK; y un quilo de gamba congelada, 629 ISK. En febrero de 2015, el quilo de arroz estaba a 451 ISK, el agua a 12.276 ISK, el billete a 9.300 ISK y el quilo de gambas a 1.774 ISK.
  • Entre el mes de marzo de 2014 y el mes de marzo de 2015 la bolsa islandesa creció un 25%. Buenísima noticia, si no fuera porque de forma muy obvia se está viviendo también en la compra venda de acciones un proceso especulativo derivado del control de capitales que, por los precedentes, no parece que vaya a acabar muy bien.
  • La famosa constitución escrita por el pueblo islandés a través de internet y que se aprobó, supuestamente, en un referéndum sigue encerrada en un cajón del Parlamento sin que ni siquiera haya sido votada por los diputados.
  • El motor económico de la recuperación de Islandia ha sido el turismo. El tesoro natural de Islandia es ahora un elemento más del juego de las finanzas nacionales y grandes parajes como Gullfoss, Seljalandfoss, Geysir o Jökullsárlon parecen en verano la Rambla de Barcelona. En unos años, la Islandia remota que siempre había sido ya no existirá y sus tierras serán propiedad de inversores extranjeros, muchos de ellos chinos y rusos, que destruirán parajes naturales para hacer negocio.
  • La situación de los inmigrantes que se establecieron en Islandia durante el boom económico es muy delicada. Las comunidades extranjeras, con predominio de los polacos, tienen especial dificultad para encontrar trabajo y, si lo hacen, muchas veces trabajan sin contrato o sin cobrar lo mismo que los ciudadanos de origen islandés.
  • Desde el colapso financiero de octubre de 2008, los medios de comunicación islandeses han sido controlados de forma rápida y eficaz por personajes de la órbita del sector financiero y de los dos principales partidos políticos. Es el caso de Morgunblaðið, Fréttablaðið y DV.
  • Los banqueros no están pudriéndose todos en la cárcel. Están procurando rehacer sus fortunas con las nuevas oportunidades que hay para ellos en el país. Un claro ejemplo de esto es Thor Bjorgolfsson, quien ha publicado un libro en inglés este año titulado Billions to Bust – and Back, una narración en la que chulea sin tapujos sobre cómo formó su fortuna, como la perdió en 2008 y cómo la está reconstruyendo. ¿A qué esto suena distinto a lo que escuchamos de que los banqueros han sido encerrados en la cárcel o desterrados del país?

Èric Lluent, periodista (Barcelona, 1986)

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3 datos que demuestran que a los ciudadanos griegos poco más se les puede pedir

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Ante determinadas corrientes críticas que entienden que los griegos (su población) se merecen de alguna forma lo que están sufriendo en la actualidad por haber permitido la mala gestión de sus anteriores gobiernos y por haber aplaudido un Estado del que, según algunos tertulianos con mucha presencia mediática, vivía medio país sin dar palo al agua, no he podido evitar sumergirme en los datos macroeconómicos para demostrar que al ciudadano griego medio poca contribución más se le puede pedir a día de hoy. Leer informes del FMI hablando de Grecia como si de una ecuación matemática se tratara, sin ni tan siquiera citar ni en uno sólo de sus párrafos el sufrimiento social que determinadas “medidas” y “esfuerzos” suponen me parece escalofriante. ¿Cómo se puede hablar de economía sin tener en cuenta el factor humano? A veces intento seguir determinados argumentos teóricos sobre lo que se debería hacer y lo que se debería haber hecho en Grecia, pero al cabo de un rato de seguirlos con atención tengo la misma sensación que cuando alguno de mis profesores me explicaba una fórmula matemática. Con una significativa diferencia, la fórmulas matemáticas tienen una base científica que deja poco margen a la interpretación y los mensajes de los poderes financieros internacionales son todo menos neutrales. El problema es que instituciones como el FMI hablan de economía pretendiendo que sus argumentos suenen a verdades empíricas, cuando es evidente que sus reflexiones y previsiones están condicionadas por una ideología, en este caso neoliberal, y una falta grave de sensibilidad y empatía ante el sufrimiento de los ciudadanos que se esconden detrás de sus números, tendencias y estadísticas.

¿Deben pagar los ciudadanos griegos los errores de sus élites? ¿Son responsables por haber votado a quienes gestionaron el país de forma nefasta? Si la respuesta es afirmativa, ¿aplicaremos nuestra responsabilidad ante cualquier negligencia de nuestros gobernantes? ¿Soy yo, como ciudadano español, responsable de la guerra ilegal de Irak en la que participó el gobierno del Estado en el que vivo? ¿Un camionero griego y un camionero alemán han tenido roles sociales y políticos tan distintos como para qué uno sea responsable de la prosperidad de su país y otro lo sea del colapso económico de su nación? Estas preguntas son, para mí, las realmente importantes a la hora de valorar los intentos del gobierno griego actual para intentar estabilizar la situación económica del país sin condenar aún más a sus ciudadanos.

A continuación comparto tres datos para entender que los ciudadanos griegos (sobre todo las clases populares) ya no tienen margen para contribuir con más dinero y sacrificio a las arcas del Estado para devolver la deuda del gobierno griego con las instituciones financieras internacionales. Todos los datos incluyen una comparativa con la situación en España, para que el lector pueda tener las referencias necesarias para entender cómo viven los griegos y qué supondria para ellos que les impongan más austeridad.

  1. Una de las afirmaciones más escuchadas estos días es que si Grecia quiere devolver la deuda tiene que recaudar más dinero a través de los impuestos. Bien, veamos. Según datos de la OCDE (Grecia; España) la recaudación fiscal per capita (dato que es el  resultado de la división del total de recaudación por los habitantes del país) de Grecia es 9,6 puntos inferior a la de España. Mientras que en España la cifra per capita es de 7241,9 euros anuales, en Grecia es de 6547,3 euros. A priori podemos pensar, pues, que los griegos pagan menos. Pero, veamos el salario bruto medio de los dos países. Mientras que en España se sitúa en los 26.162 euros anuales, en Grecia tan sólo llega a los 20.168 euros anuales (fuente: Expansión / Datosmacro). Una diferencia de 23 puntos que dista mucho de los 9,6 puntos de diferencia de la aportación fiscal per capita entre los dos mismos países. Así, en medio de una crisis económica más aguda que la que vivimos en España, los griegos, proporcionalmente, pagan más impuestos que los españoles. ¿Se imaginan estar pagando más impuesto de los que se pagan en España hoy en día y que aún les pidieran incrementar el esfuerzo fiscal?
  2. Existen muchos tipos de impuestos, pero los que afectan más a los ciudadanos más pobres son aquellos que causan un incremento del precio de los productos y servicios básicos. Un claro indicador en este sentido es el IVA (VAT en sus siglas en inglés). Expongamos cuáles son los índices del IVA en España y en Grecia. En España el IVA general si sitúa actualmente en el 21%, en lo que supone una cifra récord. Pues bien, en Grecia el IVA subió hasta el 23%. El IVA reducido, que se aplica, entre otros, a alimentos básicos, es en España del 10%, mientras que en Grecia es del 13%. ¿Es legítimo que se imponga a los griegos otro incremento del IVA general y del IVA reducido? Según un informe parlamentario de setiembre de 2014 , Grecia tiene 6,3 millones de personas (alrededor del 60 por ciento de su población) viviendo bajo el umbral de la pobreza o con riesgo de pobreza. En España el porcentaje de ciudadanos en esta situación es alarmante pero se sitúa en el 22,2 por ciento de la población. ¿Es justificable que estas personas paguen la factura de lo que sus anteriores gobiernos hicieron mal?
  3. Si ahora les pregunto en qué país es más barato comprar un litro de leche, entre España y Grecia, ¿qué contestarían? Teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto, a continuación ofrezco el precio medio de venta en el mes de julio de 2015 de seis productos básicos en la dieta de ambos países:

Leche 1litro: 0,78€ ESP / 1,21€ GRE

Docena de huevos: 1,57€ ESP / 2,89€ GRE

Arroz 1 quilo: 0,97€ ESP / 1,67€ GRE

Lechuga: 0,85€ ESP / 0,60€ GRE

Tomate 1 quilo: 1,42€ ESP / 1,27€ GRE

Pechuga de pollo 1 quilo: 5,90€ ESP / 7,01€ GRE

Presupuesto mínimo diario recomendado para comida: 5,15€ ESP / 5,60€ GRE

(fuente: http://www.numbeo.com)

¿Realmente, después de leer estos datos, puede alguien defender que la solución para los griegos es más austeridad? Parece ser que sí.

Èric Lluent, periodista. (Barcelona, 1986)

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5 ideas para ayudar a los griegos si el BCE deja caer a su país

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La fecha del 5 de julio de 2015 pasará a la historia como el día en que los griegos vencieron al miedo impuesto por la Troika y los poderes fácticos de la unión monetaria europea. Aún a sabiendas de que la venganza de éstos puede hundir (aún más) la economía de Grecia, los griegos votaron que ‘no’ al ultimátum europeo que les imponía austeridad dirigida especialmente a las clases populares. La lección del pueblo griego merecerá un lugar destacado en los libros de la historia de Europa de principios del siglo XIX, pero ahora les puede venir lo peor. Así, el resto de europeos no podemos ser simples espectadores de la caída de un país que vio nacer la democracia y con el que compartimos la idea de una Europa de los pueblos, libre, democrática e impulsora del bienestar social de sus conciudadanos. Uno de estos pueblos vive y vivirá una guerra económica y política sin antecedentes, después de que haya ejercido su soberanía popular. A continuación, os propongo cinco maneras de ayudar al pueblo griego en uno de los momentos más delicados de su historia en caso de que el BCE deje caer al país. Existen muchísimas más formas de ayudar a los griegos pero el reto para los ciudadanos europeos es evitar que las decisiones de la Troika sean las que sacrifiquen la dignidad de millones de personas, buscando fórmulas para que los griegos puedan seguir adelante y, además, sentir la solidaridad de sus vecinos.

  1. Buscar las vías de donación económica más directas para ayudar a las familias griegas sin intermediarios. Si conoces ciudadanos griegos, pregúntales por su situación y la de los suyos. Por penoso que os parezca, quizás 20, 30 o 50 euros pueden ser determinantes para el bienestar de nuestros conocidos griegos.
  2. Impulsar proyectos de crowdfunding para apoyar económicamente a los griegos. De hecho, ya se puso en marcha un proyecto que pretendía sumar todo el dinero de la deuda. Aunque se ha quedado muy lejos de su objetivo, se han recogido cerca de dos millones de euros (este dinero no se hará efectivo, puesto que no se ha llegado al objetivo, pero deja clara la voluntad de los ciudadanos para ayudar a Grecia con soluciones alternativas). Fomentar las cooperativas de trabajadores puede ser una de las claves para que la economía griega pueda revertir directamente en sus ciudadanos. Financiar este tipo de proyectos de forma colectiva, puede ser uno de los grandes retos de futuro.
  3. ¿Aún no has decidido cuál será tu próximo destino vacacional? Aunque no sea una solución a la larga, el turismo para Grecia es un sector clave y, dependiendo de nuestro criterio de consumo, puede beneficiar a su pequeño comercio. Además, fomentar un turismo de ciudadanos comprometidos puede establecer puentes de información y de solidaridad entre pueblos que, por mucho que exista internet, son muy difíciles de construir en el mundo digital.
  4. Participar en workcamps en Grecia pueda ser una manera de ayuda directa a los sectores más desfavorecidos del país. Busca en google “workcamp in Greece” e infórmate de los proyectos que existen. Así, sin necesidad de contar con un presupuesto muy elevado, puedes conocer la realidad sobre el terreno e informarte de primera mano.
  5. No olvides al pueblo griego. El drama de la tormenta de información a la que estamos expuestos a diario es que los temas llegan y se van generando cero empatía hacia el lector. No dejes que esto suceda, ni en esta ni en otras cuestiones. Lee las grandes cabeceras de España, compáralas con medios extranjeros, medios alternativos, artículos académicos, etc. Sé crítico con todas fuentes, no te “cases” con nadie y entiende que las cosas sólo se explican con matices. Informa, genera debate en tus redes sociales y, en definitiva, colabora para que el caso griego no sea una más de las noticias que ocupan nuestros medios durante unos días y después caen en el olvido informativo.

Èric Lluent, periodista (Barcelona, 1986)

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Greeks, we stand with you (from Barcelona)

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I’ve never been in Greece and I just met few greeks in my life. So, basically, I have no connections with your country, but today I was reading the speech of your Prime Minister Alexis Tsipras and I was thrilled. I can’t recognize any sign of humanity in those who want you to suffer more than you are actually suffering.

I just need to say to all the greeks that are suffering this Economic attack, that we stand with you, that we share the same thoughts about this nonsense neoliberal system which permits individuals to collect billions of euros while millions of people are suffering mercilessly all around the world.

I was born in Barcelona and I’m a vocational journalist. I believe that one of the main advantages for the Economic elites nowadays is that they plan their strategies in a global network which link the most powerful people of the world within minutes. On the other hand, we, the common people, we usually don’t have this international bridges to share information, to talk to each other without the interference of the main international medias and news agencies.

So what I propose to Greeks and to any human being of this planet with internet access is to share our thoughts about what’s going on in Greece and to find similarities with our own countries using the tag #GreeksWeStandWithYou. We all are victims of the same system, so better if we all stand together.

Èric Lluent, journalist (Barcelona, 1986)

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I si organitzem una vaga de becaris en el sector del periodisme i la comunicació?

prou_D’un temps ençà, m’he anat convertint en una mena de talibà en contra de les pràctiques universitàries que han institucionalitzat en la darrera dècada les empreses públiques i privades del nostre entorn (sense excepcions) i les universitats públiques.  Cada vegada que veig com empreses o, inclús, estudiants comparteixen per les xarxes socials ofertes “de pràctiques” en les que es busca expressament un estudiant que pugui fer conveni amb la universitat se’m posen els pèls de punta.

El debat sobre quin ha de ser el rol del becari no és nou. Els estudiants de periodisme que feien les pràctiques ara fa dues dècades es queixaven que quan anaven a les empreses només observaven mentre els professionals treballaven o feien tasques de poc pes (aquell clàssic de “jo em dedicava a fer la cartellera”). Aleshores, els sindicats tenien especial pes dins de les redaccions i prou que se’n preocupaven de vigilar que els becaris no cobrissin l’àrea de responsabilitat d’un membre de la plantilla.

La situació, en cosa de 20 anys, ha donat un gir de 180 graus, i ara els becaris són or per a les empreses de comunicació. Mà d’obra ja no barata, sinó gratis. La universitat, a través dels seus convenis, negocia amb les empreses el permís per tal que aquestes de forma legal puguin explotar sense complexos els estudiants de la universitat que, a més (atents al grau de perversió de tot plegat) han de pagar uns 400 euros (en concepte de crèdits universitaris) per poder fer les pràctiques a empreses, tant públiques com privades.

La passivitat dels estudiants és sorprenent, almenys en aquesta qüestió. Fins i tot, hi ha sectors dels propis estudiants que defensen aquestes pràctiques com a “normals” i “positives” per a seva formació. A continuació, trenco cinc mites sobre el rol actual dels becaris:

“Tothom ha de fer aquestes pràctiques. És normal”. Estudiants, aquesta situació és tot menys normal. Fa dues dècades moltes pràctiques eren remunerades, els crèdits eren infinitament més econòmics i, la situació que viviu a dia d’avui, era l’excepció. Actualment, s’han insitutcionalitzat i normalitzat les condicions de les pràctiques més precàries de fa dues dècades. I això, tenint en compte el context econòmic i social, és del tot anormal.

“A les pràctiques s’aprèn molt”. Aquest argument tant utilitzat per les empreses que exploten estudiants i per un sector de l’alumnat és especialment denigrant. A qualsevol lloc de treball s’aprenen coses. Tinguis 20 anys o en tinguis 55. El perill potencial d’aquest argument ha de fer saltar totes les alarmes. Si aprendre és motiu per haver de dedicar hores en una empresa sense cobrar, per què un contractat hauria de cobrar durant els tres o sis primers mesos de la seva estada a un nou lloc de treball?

“El becari està ajudant, no té responsabilitats”. És una pràctica més que habitual que els becaris ocupin llocs de feina que, de no ser per l’existència d’aquest sistema d’explotació, haurien de ser coberts per porfessionals amb tots els drets laborals i les retribucions mínimes legals segons conveni. Molts becaris són instruits durant la primera jornada de la seva estada i, després, realitzen les tasques de forma independent i rebent ordres dels seus “caps”.

“Fer de becari et genera oportunitats de ser contractat per l’empresa”. Bé, si un 0,01 per cent és considerat com a oportunitat, en aquest cas podríem donar el mite com a bo. Per què una empresa que pot explotar de manera continuada una nova fornada d’estudiants cada quatre mesos contractaria algun dels que estan fent les pràctiques a l’empresa? En la majoria d’empreses, l’única oportunitat és fer una substitució temporal i gràcies. En l’actual sistema, d’ús de beacris a l’engròs, quin “cap” es pararà a valorar la vostra feina i evolució?

“Les empreses valoren les pràctiques a l’hora de contractar professionals”. Aquesta història ja ens la coneixem: “per aconseguir feina, has de pagar una universitat caríssima, un màster encara més car i deixar-te explotar durant cinc o sis anys i després ja veuràs com et valoren”. Pur xantatge d’un sector, el del periodisme i la comunicació, que ha esdevingut una de les vergonyes més grans del nostre sistema laboral. Irònic, que els periodistes, que hauriem de ser “els garants de la democràcia”, haguem permès que se’ns faci això al nostre propi terreny de joc.

Per tot el que he exposat anteriorment, proposo que es comenci a generar el debat necessari per declarar una vaga indefinida de becaris del sector del periodisme i la comunicació a Catalunya, amb la finalitat de donar visibilitat a la situació flagrant d’explotació que pateixen els estudiants i, alhora, demostrar de manera pràctica que les empreses utilitzen els estudiants per cobrir llocs de treball i tasques bàsiques i que, sense ells, l’empresa no pot continuar amb la seva activitat normal. Finalment, del que es tracta és de lluitar pels drets dels estudiants i dels professionals del sector que veuen com, a causa de la normalització de la tasca dels becaris (que després esdevindran professionals), un tant percent significatiu de les ofertes de feina s’han esfumat per sempre.

Èric Lluent, periodista (Barcelona, 1986)

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Crisis: Islandia vs España, una breve comparativa

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A raíz del debate y la polémica generada después de la publicación del anterior artículo, ‘¡Parad ya de opinar y explicar mentiras sobre Islandia! Hartito me tenéis…‘, presento esta comparativa porque a menudo los comentaristas e internautas comparan cómo Islandia y España afrontaron la crisis sin tener conciencia de que los dos estados presentan radiografías con muchos puntos en común. A veces, se presenta a Islandia como el ejemplo a seguir a la hora de importar un modelo de respuesta social y judicial ante la crisis económica, pero olvidamos que lo que precisamente alabamos del supuesto modelo islandés también lo hemos hecho, en mayor o menor medida, en casa. En base a ocho criterios, presento una breve pero documentada y contrastada comparativa de la situación en estos dos países. Se agradecen comentarios que fomenten el debate respetuoso, datos que cuestionen los datos que yo aporto y las opiniones de cualquier persona que crea que puede aportar enfoques o posiciones interesantes respecto a la cuestión del conocido como ‘caso islandés’.

Rescate de los bancos

España: Los datos al respecto de la factura que nos ha costado a los ciudadanos del Estado español rescatar las cajas de ahorro nacionales son, a menudo, dispares, Sin embargo, parece que los estudios más detallados indican que la cifra ronda los 100.000 millones de euros. Esto supone un coste directo de 2.175 euros por ciudadano, menores y jubilados incluidos.

Islandia: El país nórdico no rescató a la banca privada. ¿Por qué? Pues porque literalmente no podía (aunque lo intentó hasta el último momento) y en ese momento la prioridad era salvar al Banco Central, que se vería tocado de muerte por la caída de los tres grandes bancos del país. El rescate del Banco Central ascendió a 2.700 millones de dólares, lo que suponía unos 8.500 dólares por habitante. Unos 6.300 euros por habitante, menores y jubilados incluidos. Tres veces más que un ciudadano español. Un rescate derivado directamente de la burbuja financiera creada por Landsbanki, Glitnir y Kaupthing.

Recortes y ayudas a las familias

España: Recortar el sueldo de los funcionarios, recortar Sanidad, recortar Educación, recortar en la mayoría de áreas de los presupuestos del Estado y subir impuestos. Esta fue la receta para afrontar la crisis económica en España. Mariano Rajoy explica al mundo y a los propios españoles con orgullo las partidas presupuestarias que se dedican a las pensiones y a los desempleados, como muestra de que su gobierno se ha preocupado de las personas.

Islandia: Devaluar la moneda e imponer un control de capitales (aún activo, es decir, no se pueden sacar capitales del país) fueron las medidas económicas de urgencia que tomó Islandia. Después se recortó en todas las partidas presupuestarias y se bajaron los sueldos en general y el poder adquisitivo se redujo drásticamente. Islandia aceptó un rescate del FMI de 4.600 millones de euros, ya devueltos con el dinero de los contribuyentes. El mayor problema de las familias islandesas, a parte del desempleo, fue el incremento de la cuota mensual de las hipotecas que se multiplicaron debido a que estas dependían del cambio de la corona islandesa respecto el euro y el dólar o la inflación. En muchos casos la hipoteca mensual se multiplicó por dos e incluso por tres (cosa que no ha pasado en España) y el gobierno estableció la conocida como Ley del 110%. Ningún ciudadano podía estar pagando una hipoteca que superara el 110 por cien del valor de sus casas, con lo cual se les condonó parte de la deuda particular. Muchos islandeses narran, como aún a día de hoy, después de efectuar el pago mensual, el global de su deuda sube, así como la propia cuota para el mes siguiente. El presidente de Islandia, Òlafur Ragnar Grímsson, se pasea por el mundo aludiendo a esta ley y otras medidas similares para enviar su mensaje de que el éxito de Islandia fue rescatar a las personas y no al sistema financiero. 

Movimientos ciudadanos

España: El movimiento de los indignados, el conocido como 15M, del 15 de mayo de 2011, fue el gran movimiento de eclosión del perfil de ciudadanos que más estaban sufriendo la crisis. El 15M dio paso a la organización de movimientos sociales de acción local que han tenido una clara influencia en el posicionamiento de la sociedad española ante las consecuencias de la crisis económica. La lucha contra los desahucios, las mareas, las marchas ciudadanas, huelgas generales y sectoriales, etc, han sido una constante desde el año 2008, consiguiendo pequeñas victorias y pequeños cambios de tendencia y planteando un contundente interrogante ante el Régimen del 78.

Islandia: Los islandeses salieron a la calle a partir de octubre de 2008, después de conocer la envergadura del problema que afrontaba su economía, a protestar en la plaza del Parlamento. Después de meses de presión, el gobierno liderado por Geir H. Haarde se disolvió y convocó elecciones. Haarde era una persona absolutamente incompetente para hacer frente a una situación que en esos momentos era económicamente apocalíptica. Renunciar al cargo fue para él más un alivio que no un sacrificio. Las protestas se repitieron en enero de 2010 por el caso Icesave y forzaron a llevar a referendum una ley que hubiese costado unos 45.000 euros por familia. En dos referendums consecutivos, los islandeses se negaron a pagar los intereses de la deuda del caso Icesave y finalmente la justicia internacional les dio la razón. No hay que confundir este caso, con el hecho de que Islandia haya devuelto la deuda que tenía con el FMI y hay que destacar que el dinero de Icesave (nombre comercial de Landsbanki en Reino Unido y Holanda) sí que ha sido devuelto (con activos de Landsbanki), lo que no se han pagado son unos intereses de impago que los islandeses consideraban abusivos.

Políticos procesados

España: En España hay centenares de políticos imputados por casos de corrupción. Políticos de primera fila, como Bárcenas o Matas, han pisado la cárcel. El caso ‘Gürtel’, si bien es cierto que la justicia trabaja con una evidente falta de recursos, es el ejemplo claro de que en España la corrupción, en algunos casos al menos, no queda impune. La misma infanta Cristina y el yerno del Rey han sido procesados. Decir que en España no se investigan a políticos por corrupción (no digo a todos, digo “a políticos”) es faltar a la verdad. Este ‘mapa de la corrupción en España’ es bastante gráfico y aporta toda la información necesaria para justificar lo que expongo en este punto.

Islandia: En Islandia se procesó al ex Primer Ministro que dimitió en 2009, Geir H. Haarde, en un tribunal especial. Haarde fue absuelto de tres de los cuatro cargos de los que fue acusado y el Estado tuvo que cubrir el coste de su defensa, que ascendía a 125 mil euros. Haarde es desde el día 1 de enero de 2015 embajador de Islandia en Estados Unidos.

Banqueros procesados

España: En España los banqueros procesados por el colapso de las cajas de ahorros han sido muy pocos. Destaca el caso de Bankia, que ha destapado malas prácticas y en el que se han imputado altos directivos com Miguel Blesa (que pisó la cárcel) o Rodrigo Rato. Este procedimiento judicial surgió de una querella impulsado por el 15M. Es, por lo tanto, una clara victoria de los movimientos sociales ante la impunidad de los delitos financieros.

Islandia: La justicia islandesa persiguió de forma organizado a los altos directivos de los tres principales bancos del país, Glitnir, Landsbanki y Kaupthing. Representante de los tres bancos han sido declarados culpables y algunos de ellos han pisado la cárcel. La estancia máxima fue de un poco más de un año. Recientemente, cuatro banqueros recibieron penas de cuatro a cinco años y medio de prisión. Aún no han ingresado y algunos de ellos se encuentran en el extranjero. Lo previsible es que, como máximo, estén privados de libertad alrededor de dos años. 

Nuevos partidos políticos

España: Fruto de un sector de los indignados del 15M, en España ha nacido una nueva formación política con opciones de gobernar el país y de, como mínimo, romper el bipartidismo. Se trata de Podemos, la formación de Pablo Iglesias a la que las encuestas sitúan entre segunda y tercera fuerza en intención de voto para las próximas elecciones, con resultados muy similares al PP y al PSOE.

Islandia: En las elecciones de 2013, entraron en el Parlamento el Futuro Brillante y el Partido Pirata, con seis y tres diputados de 63, respectivamente. Actualmente, las encuestas sitúan al Futuro Brillante como segunda fuerza, con un 18 por ciento de la intención de voto, mientras que el Partido Pirata se sitúa alrededor de un 10 por ciento. En las próximas elecciones de la primavera de 2017, una alternativa a la coalición tradicional de centro derecha sería una coalición a cuatro entre estos dos partidos y la Alianza Socialdemócrata y el Movimiento de Izquierda Verdes, comparables al PSOE e IU en España (salvando las distancias).

Reparto de la riqueza

España: Intermon Oxfam calcula que los 20 españoles más ricos acaparan el mismo dinero que el 20 por ciento de la población más pobre. Se calcula que el 20 por ciento de los contribuyente más ricos acapara el 44 por ciento de la riqueza, mientras que el otro 80 por ciento se reparte el 56 por ciento restante.

Islandia: Según datos de Intermon Oxfam, el 1 por ciento más rico de Islandia tiene el 23 por ciento de la riqueza del país. El 10 por ciento más rico de la isla tiene el 73 por ciento de la riqueza nacional, mientras que el otro 90 por ciento se reparte el 27 por ciento restante.

Reforma constitucional

España: El Parlamento español, con votos favorables de PP y PSOE, cambió el artículo 135 de la Constitución cediendo a las presiones europeas para convertir la carta magna en un aval de los préstamos recibidos desde el exterior. Los movimientos sociales jamás han podido abrir formalmente en el parlamento el debate de la reforma constitucional.

Islandia: En el país nórdico se puso en marcha un proceso participativo muy interesante en el que 25 ciudadanos elegidos en las urnas redactaron un borrador constitucional basándose en las conclusiones de un Forum Nacional en el que participaron más de mil islandeses representantes de distintos sectores. El Parlament, surgido de las elecciones de 2009, prometió impulsar una nueva constitución, pero los partidos que gobernaban, Alianza Socialdemócrata y Movimiento de Izquierda Verdes, defraudaron a su electores y no aprobaron (ni tan sólo lo votaron) el borrador. Hoy en día, Islandia tiene la misma constitución de 1944 y el debate de la reforma está más que enterrado. 

Èric Lluent, periodista. 

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