Doc Scanlon: “la calidad de la escena jazzística de Barcelona es de las mejores del mundo”

Calle Ferran, entre La Rambla y la plaza Real. Allí se encuentra uno de los muchos bares de guiris del centro de la ciudad, el Temple Bar, un pub inglés: suelo de madera, cervezas de medio litro y pantallas con partidos de la Premier League. Martí Elias, Julio Aymi y Mikha Violin esperan a Doc Scanlon, uno de los músicos de jazz neoyorquinos más internacionales del momento. Estos días está de gira por Europa y no ha querido perder la oportunidad de reencontrar los buenos amigos que ha hecho en la capital catalana.

Elias está especialmente satisfecho por haber debutado en el Palau de la Música este sábado con La Locomotora Negra. Aymi, que también pisó el escenario del Palau durante el mismo concierto, llega del Apolo donde ha formado parte de la Barcelona Jazz Orquestra. Violin, originario de San Petersburgo y líder de la mítica banda Los Krokodillos, explica que este fin de semana ha estado tocando en la calle, el festival de músicos en el metro, en Les Planes y grabando la música para el rodaje de una película. Son casi las once del domingo y los tres se preparan para un concierto especial.

Doc Scanlon viene a Barcelona porque le gusta la ciudad pero, sobre todo, porque ha conectado de manera muy especial con los músicos que aquí ha descubierto. De hecho, este año ya se ha llevado a Aymi y su clarinete a tocar tres meses en Shanghai. Scanlon es consciente de que la etiqueta de “músico de Nueva York” abre muchas más puertas que la de “músico de Barcelona”, pero deja claro que fruto de su experiencia tocando en escenarios de todo el mundo puede afirmar que la calidad de la escena jazzística de la capital catalana es “de las mejores del mundo”. Aymi y Elias coinciden en afirmar que en Barcelona hay un buen nivel pero reconocen que hay que aprender de mucha gente. “Dejar de ser estrellitas y trabajar fuera y aprender mucho” es lo que necesitamos aquí, indica Elias. “Nos falta contacto con el público, vestuario, crear show. Precisamente, lo que hace Doc “, añade Aymi.

Y lo que hace Scanlon es tan sencillo como subir con su contrabajo (bueno, el del domingo no era suyo sino que le había dejado Josemi Moraleda, contrabajista de la Vella Dixieland) y convertir en protagonistas su carisma y su sonrisa. El espectáculo del swing no se reduce a la música y Scanlon lo sabe y lo lleva a la práctica. Con Aymi -clarinete-, Elias -batería- y Violin -banjo-, el neoyorquino formó un cuarteto con músicos barceloneses y ofreció un show lleno de complicidades con el público y con los que le acompañaban en el escenario. El espectáculo terminó con los cuatro desfilando por todo el bar, abriendo la puerta del local y tocando la última canción en la calle Ferran, ante la atenta mirada de los turistas que por allí pasaban. Un buen concierto con el sello inconfundible del músico de Buffalo, Nueva York.

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