Mentiras de presidente: la impunidad de las falsas promesas


Democracia para principiantes crédulos: en la campaña electoral los ciudadanos escuchan las propuestas de los partidos políticos y sus candidatos; el voto es la expresión de la voluntad del pueblo; los escogidos democráticamente desarrollan sus programas electorales y cumplen sus promesas. Traducción práctica: en la campaña electoral los dos principales partidos (PP y PSOE) utilizan el dinero de los contribuyentes y su control e influencia en los medios de comunicación para bipolarizarla la contienda electoral. El voto no es más que la expresión de la voluntad popular condicionada y manipulada a través de campañas de márquetin millonarias. Finalmente, los escogidos disfrutan de impunidad absoluta para prometer lo que quieran sin necesidad de cumplirlo.

Hoy me gustaría hablar precisamente de este último punto, la impunidad de las falsas promesas. Y me ayudaré del discurso de investidura pronunciado por José Luís Rodríguez Zapatero el 8 de marzo de 2008 desde el atril del Congreso de los Diputados. Ese día, el candidato socialista se dirigió a los diputados para conseguir los apoyos necesarios y ser investido presidente por segunda vez consecutiva. Zapatero hizo tres promesas económicas muy concretas para la legislatura que ahora acaba: subir el salario mínimo a 800 euros; subir las pensiones mínimas de jubilación con cónyugue a cargo a 850 euros; subir las pensiones de viudedad de personas con más de 65 años a 700 euros.

Revisemos las cifras de estos tres indicadores ahora, en 2011:

  • Salario mínimo interprofesional: 641,40 euros/mes (158,6 euros menos de lo prometido)
  • Pensiones mínimas de jubilación con cónyugue a cargo: 601,40/mes (258,6 euros menos de lo prometido)
  • Pensiones de viudedad para mayores de 65 años: 601,40/mes (98,6 euros menos de lo prometido)

Si en un sistema democrático la palabra del presidente no es vinculante, ¿qué garantías tenemos a la hora de votar a nuestros representantes? Si el hecho de no cumplir las promesas no tiene consecuencias para el gobierno que decide sobre nuestro futuro, ¿qué valor tiene su palabra? Si la mentira es una estrategia de comunicación para llenarse la boca de buenas intenciones y quedar bien delante de la opinión pública, ¿de qué sirve ir a votar?

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