Islandia, una primera aproximación

Hace tres años que llegué a Islandia por primera vez. Era en diciembre de 2008 y lo hice de la mano de mis amigas Linda y Hildur, que había conocido en Gracia, Barcelona. Antes de este viaje y de conocerlas, poco sabía de esta isla cercana al círculo polar. De hecho, me planté en la estación central de autobuses de Reikiavik sin saber exactamente a qué tipo de país había llegado ni qué me esperaba. Se puede decir que ha sido la experiencia viajera más sorprendente de mi vida. Por un lado, el paisaje. Con formas, colores, texturas, temperaturas que nunca había visto y que poco me podía imaginar que existieran. Por otro lado, el factor más importante, el humano. Los islandeses viven allí, en lo alto del globo terráqueo, donde nadie está de paso. Allí. Y eso hace que ellos y ellas sean muy de allí. Más allá del orgullo de pertenecer a Islandia encontramos un activismo cultural y social siempre en movimiento: son muchos los que tienen un grupo de música, hacen una exposición, sacan un libro, piensan en un proyecto innovador Made in Iceland, organizan una desfile. Son poco más de 300.000 habitantes en toda la isla; una tierra en formación y una sociedad también en formación en la que las propuestas individuales y colectivas dan sus frutos de forma natural y a menudo se ven transformadas en realidades palpables.

Islandia sufrió en 2008 una de las crisis financieras más graves de la historia moderna fruto de la especulación económica que practicaron las entidades bancarias privadas nacionales con capital extranjero. Tres años más tarde, Islandia se ha convertido en uno de los referentes, junto con Egipto, de las movilizaciones del 15-M en el estado. Este documental del programa ’30 minuts’ de TV3 explica algunas de las claves para entender cómo se generó la crisis y cuál ha sido la respuesta ciudadana y los pasos que ha hecho el país -y su gente- para afrontar una situación que se ha repetido y que se repetirá en otros países europeos que, a diferencia de Islandia, no podrán reaccionar de forma tan independiente, democrática y alternativa a los mercados.

Los islandeses rechazaron dos veces por referéndum que las familias tuvieran que pagar la deuda provocada por las entidades bancarias, la fiscalía está investigando los responsables de los bancos para encarcelarlos y un grupo de ciudadanos está redactando una nueva constitución. La de Islandia no será la democracia perfecta pero se acerca con gestos tan simbólicos como éstos y, de paso, pone en evidencia las perversas e impenetrables estructuras pseudodemocráticas de los países del sur de Europa.

Advertisements
Aquesta entrada ha esta publicada en Castellano. Afegeix a les adreces d'interès l'enllaç permanent.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s